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El Rucker Park de Harlem: el Wall Street del baloncesto Enlaces Relacionados
En una historia narrada en la obra clásica de Pete Axthelm, “The Game City”, Manigault es descrito dirigiéndose al aro entre dos defensas mucho más altos que él. En el momento decisivo, al éstos saltar a uno y otro lado de él para encajonarle, “la cabra” realiza una increíble cabriola y simplemente se eleva, más y más, hasta sobresalir sobre ambos para atrapar el balón con las dos manos. La multitud estalla en una aclamación tan fuerte, que el juego tiene que ser detenido durante más de cinco minutos. Cuando niño, Manigault practicaba su juego junto a Kareem Abdul-Jabbar. Pero, mientras que éste fue excepcional por su tremenda disciplina, el hombre que una vez fue llamado "el mejor jugador de baloncesto de su estatura en la historia de la ciudad de Nueva York", era mucho menos centrado y bastante más falible. Manigault, fue echado de su equipo de baloncesto de la escuela por fumar marihuana en el vestuario, una acusación que él siempre negó. Temeroso de no poder manejar la carga de trabajo de una gran universidad, el jugador se decantó por una pequeña universidad negra de Carolina del Norte, pero se retiró después de un año. Mientras que Kareem ganó tres títulos de la NCAA con la UCLA, la cabra volvió a las calles de Harlem haciéndose adicto a la heroína. En 1969, Manigault fue arrestado con cargos por drogas y fue enviado a prisión durante 16 meses. Al año siguiente, cuando Manigault tenía 25, el propietario del ABA’s Utah Stars leyó sobre él y le ofreció una prueba. Fatalmente, poco antes, la cabra sufrió un tiroteo. El equipo no quiso saber nada más de él. En Nueva York, Manigault comenzó un torneo de baloncesto para niños, pero fue enviado a la cárcel por dos años en los setenta por intento de robo. Tras ser liberado, se mudó a Carolina del Sur para alejarse de las tentaciones de la ciudad. Finalmente regresó y trabajó, inspirado en el ejemplo de Holcombe Rucker, como mentor de niños a través de programas dedicados a la juventud. La cabra murió de un ataque cardíaco en 1998, tenía 53 años. Es difícil saber que tan bueno era realmente Manigault. Aparentemente, no existe ningún vídeo de él jugando al baloncesto en su inicios. Esta falta de documentación habla de lo apartado que Harlem y otras comunidades negras estaban del radar principal en la década de los 60. También ayuda a explicar la leyenda de Manigault, el que su vida sigue siendo un cuento con moraleja, y un recordatorio de todo el talento y potencial humano desperdiciado en las partes más inhóspitas de América. "Por cada Michael Jordan, hay un Earl Manigault", declaró “la cabra” a The New York Times en 1989, cuando tenía 44 años. "Todos no podemos lograrlo. Alguien tiene que fallar. Ese, soy yo". Durante un tiempo, sin embargo, Manigault trascendió su entorno y atrajo a los demás hacia él. "Decepcione a miles de personas", dijo. "Pero no soy nada falso. Y hubo un tiempo en el que le di a la gente lo que ellos querían". A diferencia de Wall Street y de Silicon Valley, esos otros enclaves “all-american” de la ambición implacable y el ingenio, aquí no hay operaciones de rescate. Y, segundas oportunidades, en el Rucker, muy pocas. |
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